Las criaturas del más allá
Estaba escribiendo lentamente en la máquina.
Entre paredes, un envolvente aire que entraba desde la ventana y el chillido
que hacía la
puerta al abrirse y cerrarse eran lo único que me acompañaba. Eran exactamente las 7:26 de la noche. Yo redactaba un ensayo que tenía que presentar el día siguiente en mi trabajo, dependía de él para asegurar mi puesto. En la oscuridad de mi habitación, meditaba sobre cada palabra del escrito. De pronto, a lo lejos, se escuchó un estremecedor grito que me dejó desconcertado; sentí un aire helado que recorría cada centímetro de mi cuerpo y me provocaba un extraño cosquilleo. Me levanté y miré fijamente por la ventana, me acerqué en búsqueda de algo que en realidad no sabía qué era.
Cuando reaccioné, regresé para seguir en mi ensayo, pero sentía que alguien me miraba, me vigilaba… Me detuve por un momento y recordé el espeluznante grito. De repente, entró un viento arrasador a mi habitación, corrí a cerrar la ventana, pero el viento era tan potente que a duras penas lo logro. La habitación parecía un botadero, todas las hojas quedaron tiradas y revueltas en el suelo. Mi angustia creció, porque no podía perder tiempo, necesitaba acabar mi trabajo.
Eran exactamente las 10:34 p.m. —el tiempo se fue volando, como las hojas que debía ordenar—, suspiré y caminé algo nervioso. De pronto, frente a mí, volaba una mariposa, que al parecer había entrado con el viento y revoloteaba por toda la habitación sin orientación. Yo no alcanzaba a verla completamente, pero parecía que quería salir, aunque yo no quería volver a abrir la ventana.
Decidí sentarme de nuevo y terminar lo poco que me faltaba del escrito. Todo estaba muy silencioso y el canto de la noche me llamaba a descansar. Decidí arrullarme en la cama, pero el revoloteo de la mariposa no me dejaba conciliar el sueño. Entonces, abrí un poco la ventana con la intención de que la mariposa se fuera, y pronto dejé de escucharla, así que asumí que ya no estaba.
Eran exactamente las 11:43 de la noche, el cansancio no me dejaba tener ya los ojos abiertos y mi cuerpo gritaba “descanso”, al igual que mi mente, pero debía ir al baño. Al encender la luz, la vi enorme en toda la puerta, era negra, totalmente negra y grande. Mis ojos se sobresaltaron, mi cuerpo se estremeció y quedé
paralizado, no sabía qué hacer. Entonces, recordé aquellos cuentos que contaba mi abuela sobre la
mariposa negra que se presentaba en las casas, sus palabras daban vueltas en mi cabeza: “Si ves una mariposa negra pegada en una de las puertas
de tu casa, la muerte viene por ti”. Mis piernas
temblorosas retrocedieron hasta el cuarto y no despegué la vista de la mariposa. Me encerré, porque
era lo único que podía hacer, y me acosté con la luz encendida. Mi mente jugaba conmigo,
pasaban una y otra vez cada momento, cada hecho, cada imagen… Solo es una mariposa, me dije. ¿Cuál es
el miedo? Me levanté y, tratando de ser fuerte, apagué la luz para poder
descansar. Me arrullé
y cerré los ojos.
Eran exactamente las 12:42 de la noche. Ya me sentía tranquilo y, al parecer, el sueño era mi consuelo. Pero extraños golpes irrumpieron mi descanso, intenté no darles importancia, pero seguían. Abrí lentamente mis ojos y pude ver extrañas manchas oscuras en la pared; mi desconcierto era evidente. Giré la cabeza y vi cómo extrañas sombras golpeaban la ventana y se movían lentamente. Me levanté y pude ver lo que en realidad eran aquellas manchas, aquellas sombras… Entré en pánico, me faltaba la respiración, eran mariposas. Entraban cada vez más a la habitación y yo me sentía enjaulado, preso en plena oscuridad. Volvió aquel viento arrasador y las enloqueció, su revoloteo era estremecedor; entonces, sentí claramente cómo me rodeaban, condenándome a una gran angustia. Se acercaban y volaban cerca de mí, se colgaban de mí, me atrapaban… Mi cuerpo eran ellas, me apresaron, se apoderaron de mi ser. El agonizante dolor que sentí era inexplicable y lo único que pude hacer fue gritar y gritar. Me vi, pude ver lo que me estaba sucediendo; solo ahí me di cuenta de que mi vida había terminado, sufrí cada segundo de mi agonizante adiós. Vi cómo mi cadáver reposaba en el suelo en posición fetal, devorado por las oscuras mariposas del más allá
Dejé varios escritos sobre lo sucedido, que al día siguiente encontró un familiar. Ahora soy uno de sus prisioneros y las acompaño en los llamados de la tenebrosa y oscura noche.
Preguntas de Comprensión Lectora
"Las criaturas del más allá"
1. Pregunta literal
¿Qué actividad estaba realizando el protagonista al inicio del relato y por qué era tan importante para él?
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2. Pregunta de secuencia temporal
Ordena cronológicamente los siguientes eventos según las horas mencionadas en el texto:
- La aparición de la mariposa negra en la puerta del baño
- El protagonista escribiendo en la máquina
- La invasión masiva de mariposas en la habitación
- El momento en que abrió la ventana para que saliera la primera mariposa
3. Pregunta inferencial
¿Qué significado tiene la creencia de la abuela sobre la mariposa negra y cómo influye en el estado mental del protagonista?
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4. Pregunta de análisis narrativo
¿Desde qué perspectiva está narrado el final del relato y qué efecto produce esto en el lector?
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5. Pregunta de interpretación simbólica
¿Qué podrían representar las mariposas negras en este relato de terror y cuál es su función narrativa?
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