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Mostrando las entradas de junio, 2025

Las criaturas del más allá

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  Estaba escribiendo lentamente en la máquina. Entre paredes, un envolvente aire que entraba desde la ventana y el chillido que hacía la puerta al abrirse y cerrarse eran lo único que me acompañaba. Eran exactamente las 7:26 de la noche. Yo redactaba un ensayo que tenía que presentar el día siguiente en mi trabajo, dependía de él para asegurar mi puesto. En la oscuridad de mi habitación, meditaba sobre cada palabra del escrito. De pronto, a lo lejos, se  escuchó un estremecedor grito que me dejó desconcertado; sentí un aire helado que recorría cada centímetro de mi cuerpo y me provocaba un extraño cosquilleo. Me levanté y miré fijamente por la ventana, me acerqué en búsqueda de algo que en realidad no sabía qué era. Cuando reaccioné, regresé para seguir en mi ensayo, pero sentía que alguien me miraba, me vigilaba… Me detuve por un momento y recordé el espeluznante grito...

Cuento del fantasma

  D   Si queremos amar, amemos en la vida, para no vivir llorando después de la muerte.   Dicen que una mujer, cuando murió su esposo, pasaba solo llorando. Una tarde, como a las siete de la noche,                    estaba cocinando un arrocito con leche y se puso a llorar desconsoladamente. De repente, se asomó en la puerta de su casa un hombre parecido a su esposo, que le dijo lo siguiente: “Mujer, ¿por qué lloras tanto? Ya estoy aquí, soy tu esposo, deja de llorar, apura cocinando que me estoy muriendo de hambre”. Al escuchar esas palabras, la mujer apurada terminó de cocinar y empezó a servir la comida para su esposo. Él, casi inmediatamente, le devolvió el plato diciendo: “Quiero más comida”. Ella le dio otro plato y nuevamente él dijo: “Quiero más”. Y así sucesivamente. Com...

¿ZANAHORIA, HUEVO O CAFÉ?

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 Antes de comenzar la lectura:  1º.- ¿Creéis que todas las personas se enfrentan de igual manera a los problemas de la vida? ¿Zanahoria, huevo o café? Una hija se quejaba con su padre acerca de su vida y lo difíciles que le resultaban las cosas. No sabía cómo hacer para seguir adelante y creía que se daría por vencida. Estaba cansada de luchar. Parecía que cuando solucionaba un problema, aparecía otro.  Su padre, un chef de cocina, la llevó a su lugar de trabajo. Allí llenó tres ollas con agua y las colocó sobre fuego fuerte. Pronto el agua de las tres ollas estaba hirviendo. En una colocó zanahorias, en otra colocó huevos y en la última colocó granos de café. Las dejó hervir sin decir palabra.  La hija esperó impacientemente, preguntándose qué estaría haciendo su padre. A los veinte minutos el padre apagó el fuego. Sacó las zanahorias y las colocó en un tazón. Sacó los huevos y los colocó en otro plato. Finalmente, coló el café y lo puso en un tercer recipiente. Mir...