Los muertos tienen sed

   Hace mucho tiempo, un par de jóvenes fueron a dar un paseo por tierras desconocidas.  Acababan  de  llegar  este lugar nuevo, cerca de Quinindé. Sus familias, por motivos económicos, tuvieron que dejar su ciudad natal para irse a vivir lejos de donde habían crecido. 

   Los jóvenes salieron temprano en la mañana para conocer esas tierras extrañas. Estaban muy asombrados de lo bonito que era todo y no se percataron de que se habían alejado mucho de la casa. Se había hecho tarde, entonces, decidieron regresar, pero no sabían cómo hacerlo. 

   Continuaron caminando y encontraron un camino familiar, uno por el que habían pasado antes. Luego de unos minutos, notaron que era muy diferente, pues a la orilla había un baño muy viejo. Ellos, cansados y sedientos, no vieron otra opción que entrar para ver si encontraban algo de agua.

   Allí había un espejo; estaban mirando su reflejo, cuando de repente ven la silueta de una chica, solo podían escuchar su voz, mas no podían distinguir su cara. Asustados, salieron corriendo y alcanzaron a oír:

—¿Saben dónde están?

—No —respondieron nerviosos.

—Hace mucho tiempo, un hombre malo me quitó la vida y vino a botar mi cuerpo en este lugar e hizo lo mismo con todos.

—¿Con todos? —los jóvenes exclamaron asombrados.

—¡Sí!, con todos —susurró ella riéndose.

   Ellos aterrorizados comenzaron a correr, pero ya era muy tarde y casi no veían el camino, apenas el resplandor de la luna era su guía. Pero la chica los seguía diciéndoles que se quedaran unos minutos más, para que vivieran allí para siempre. De pronto, empezaron a escuchar muchos gritos que venían del costado del camino; las voces pedían ayuda para salir. Ellos corrieron por horas hasta que lograron salir. Pero el espíritu de aquella joven se había metido por la espalda de uno de ellos.

   Muy asustados, llegaron a su casa y les contaron todo a sus familias, entre risas, susto y agradecidos con Dios de que estaban vivos. De pronto, el joven que llevaba el espíritu de la chica se puso de pie, agachó la cabeza y comenzó a respirar fuertemente; todos le preguntaban qué le sucedía, pero él no hablaba. Su hermano

se acercó para tocarlo, pero el joven balbuceaba cosas que nadie entendía. En ese momento, su amigo supo lo que pasaba y gritó: “¡Está poseído!”. Su familia empezó a orar, mientras él daba fuertes gritos de desesperación.

El espíritu empezó a hablar a través del chico, gritaba: “¡Tengo sed! ¡Tengo sed! ¡Denme agua! ¡Quiero agua!”. Entonces, alguien corrió y le trajo un vaso de agua. Ella se lo tomó, se puso de pie y se dejó ver. Su rostro era liso, como el cuarzo blanco y brillante. Entre lágrimas, reveló que donde ella vivía había muchos otros que tenían sed y nadie les daba de beber, y aunque trataban de salir, no podían porque ¡estaban muertos!

Finalmente, después de dos horas, aquel espíritu salió del joven y él lloraba de rodillas, dando quejidos muy tristes.





Preguntas de Comprensión Lectora: 
"Los muertos tienen sed"

1. Pregunta de comprensión literal

¿Por qué motivo las familias de los jóvenes tuvieron que mudarse cerca de Quinindé?


2. Pregunta de secuencia narrativa

Ordena cronológicamente los siguientes eventos del relato: a) Los jóvenes encuentran un baño viejo b) El espíritu posee a uno de los jóvenes c) Los jóvenes salen temprano a explorar d) Escuchan gritos pidiendo ayuda e) El espíritu revela que tiene sed


3. Pregunta de análisis del personaje

¿Cómo se describe físicamente al espíritu de la joven cuando finalmente se deja ver? ¿Qué crees que simboliza esta descripción?


4. Pregunta de comprensión inferencial

¿Qué mensaje o lección crees que transmite el hecho de que el espíritu repita constantemente "¡Tengo sed! ¡Tengo sed!"? ¿Por qué es importante que le den agua?

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5. Pregunta de opinión crítica

¿Consideras que la reacción de la familia (orar) fue apropiada ante la situación? ¿Qué otros elementos del relato muestran la importancia de la fe o las creencias en la cultura del lugar donde ocurre la historia?

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