Cuento del fantasma

 

D

 
Si queremos amar, amemos en la vida, para no vivir llorando después de la muerte.

 

Dicen que una mujer, cuando murió su esposo, pasaba solo llorando. Una tarde, como a las siete de la noche,

                   estaba cocinando un arrocito con leche y se puso a llorar



desconsoladamente. De repente, se asomó en la puerta de su casa un hombre parecido a su esposo, que le dijo lo siguiente: “Mujer,

¿por qué lloras tanto? Ya estoy aquí, soy tu esposo, deja de llorar, apura cocinando que me estoy muriendo de hambre”.

Al escuchar esas palabras, la mujer apurada terminó de cocinar y empezó a servir la comida para su esposo. Él, casi inmediatamente, le devolvió el plato diciendo: “Quiero más comida”. Ella le dio otro plato y nuevamente él dijo: “Quiero más”. Y así sucesivamente. Comió hasta que, lamentablemente, se terminó la comida de la olla. Ante esta situación, la mujer pensó y se preguntó a misma: “¿Por qué será que mi marido come tanto? ¿Será porque no ha comido durante tanto tiempo?”. Asustada, prendió la candela para ver si era su esposo o no. Cuando vio su cara, era una calavera y toda la comida se había regado en su pecho y el piso.

Viendo esta realidad, la mujer dijo: “Este qué va a ser mi esposo, creo que es un fantasma”. La mujer, para poder escapar, cogió una leña de la cocina y la envolvió con una bayeta, para hacer como que fuera un bebé. Entonces, le dijo al hombre: “Querido esposo, ten un ratito al bebé hasta yo volver del baño”. El hombre se quedó amarcando al bebé y la mujer salió tratando de escapar del fantasma. Como los vecinos vivían muy lejos, se subió a un árbol de capulí que estaba al lado de la casa. En vista de que la mujer no regresaba, el hombre empezó a llorar como si fuera un niño, pero ella no regresaba. Él botó la madera al piso y salió en busca de la mujer. La encontró sentada sobre el árbol; entonces, cogió el hueso de la quijada de un burro muerto y empezó a golpear el tronco para tumbarlo, mientras decía lo siguiente: “Ya mismo tumbo el árbol, ya mismo”. Frente a estas palabras, la mujer empezó a llorar. Así, como a las dos de la mañana, un gallo cantó y el fantasma, al escucharlo, dejó el hueso y se fue corriendo lejos. Cuando amaneció, la mujer bajó del árbol y vio que estaba apenas lastimado un poquito y el hueso estaba verde.




Preguntas de Comprensión Lectora

"Cuento del fantasma"

1. Pregunta literal

¿Qué estaba cocinando la mujer cuando se le apareció el fantasma?

  • a) Sopa de pollo
  • b) Arroz con leche
  • c) Guiso de carne
  • d) Pan con mantequilla

2. Pregunta inferencial

¿Por qué crees que el fantasma comía tanto sin saciarse nunca?

  • a) Porque tenía mucha hambre real
  • b) Porque era un espíritu y no podía satisfacerse físicamente
  • c) Porque quería molestar a la mujer
  • d) Porque la comida no le gustaba

3. Pregunta de secuencia

¿Qué hizo la mujer para poder escapar del fantasma?

  • a) Salió corriendo directamente de la casa
  • b) Se escondió debajo de la cama
  • c) Envolvió una leña en una bayeta fingiendo que era un bebé
  • d) Gritó pidiendo ayuda a los vecinos

4. Pregunta de causa y efecto

¿Qué provocó que el fantasma se fuera definitivamente?

  • a) La mujer le gritó desde el árbol
  • b) El canto del gallo al amanecer
  • c) Los vecinos llegaron a ayudar
  • d) Se cansó de golpear el árbol

5. Pregunta de análisis crítico

¿Cuál es la enseñanza o moraleja que transmite este cuento popular?

  • a) No se debe cocinar de noche
  • b) Hay que vivir el amor en vida, no lamentarse después de la muerte
  • c) Los fantasmas siempre regresan
  • d) Es mejor vivir cerca de los vecinos

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